martes, 9 de agosto de 2011

DÍA 8: HAMPI (2 parte)

Hemos quedado a las 10 para desayunar en una terraza, pero a las 8 ya estoy en pie. Me ducho con agua fría, más que nada porque pagué 100 rupias más para que la habitación tuviera "cuarto de baño" y, por tanto, hay que utilizarlo. También aprovecho para hacer colada por primera y quizá única vez en el viaje.

Voy a dar una vuelta y veo un elefante del que anoche me hablaron Ander y compañía (cito por orden alfabético) que parece que, como yo, también se ha duchado, en este caso en el río. Mañana intentaré pillarlo, a ver si tengo suerte y el baño es diario.

Ya nos juntamos los 5 y vamos a desayunar a la azotea del Rama Guest House. Molt bé, me pido un Italian Breakfast. Muy recomendable.

Ander y cia, ya visitaron ayer los templos de las afueras de Hampi y hoy quieren ir a Anegundi un pueblo cercano, cruzando el río. A mi me va perfecto, también me interesaba Anegundi, aunque contaba ir al día siguiente. Me siento muy cómodo no teniendo que tomar todas las decisiones, y yendo con la calma que vamos. Hacia Anegundi comparto rickshaw con Javi, aun está dolido por un ataque injusto que se le hizo a Lost anoche. Un tío interesante, es un telecos, lleva ya 8 años fuera de España, los últimos en Berlín, tiene un humor sutil, que se complementa muy bien con Ander.

Para cruzar el río Tungabhadra y llegar a Anegundi, según la Lonely del 2009 se está finalizando el puente de cemento. Pues siento informarles que va para largo la cosa. Da la sensación que hicieron la mitad y se les vino abajo por algún error de cálculo. La otra teoría es que los que tienen el negocio de la barca para cruzar lo sabotearon. Total, que nos toca coger una barca para llegar al otro lado. Peculiaridad: en la barca, a parte de unos 12 seres humanos, íbamos 5 motos y no vespinos precisamente. Mari Luz lo pasa mal, porque tiene algo de fobia a cruzar ríos o puentes, aunque en este caso el miedo no era tan irracional...


Paseos por Anegundi. Muy relajante/agradabale. Aquí no hay turistas, es un pueblo tranquilo, con encanto. Por algunas cosas tenemos la sensación de estar en el típico pueblo español: plaza central, bar con parroquianos habituales, perros callejeros... Hoy es el día de la serpiente, los dibujos en tiza que hacen los hindues delante de las casas habitualmente, tienen hoy todos serpientes dibujadas. Me encanta.

Ander y Javi tienen intención de conocer la Fundacion Kishkinda para un proyecto muy interesante que están desarrollando de turismo respetuoso con el entorno, vamos a la sede. Mientras ellos buscan info, Belén desaparece por motivos personales y Mari Luz pilla WIFI con su teléfono! Estamos en un pueblo perdido, cruzando un río desde otro pueblo perdido del sur de la India, y hay WIFI... el fin de todo se acerca, amigos.

A los vascos no le van demasiado bien sus gestiones y ya volvemos a Hampi para comer. Mango Tree, obligatorio para todo el que pise Hampi. Ya vale la pena sólo por el camino para llegar, un paseo por una plantación de plátanos. Luego te sientas en el suelo con vistas al río. Y encima la comida muy buena. Estamos un buen rato de charla. Tenemos delante un francés que a todos nos suena de algo y las chicas le acaban preguntando si es actor, dice que no, pero que es director. Muy simpático el hombre.

Cuando salimos del restaurante no queda demasiado para que anochezca. Aprovecho para internet y después me reencuentro con éstos en la terraza de nuestro Guest House. Más conversación divertida. Descubro que Ander es todo un monologuista, que crack, como nos reíamos todos con las historias de los inquilinos de la habitación de su piso o sus aventuras con una japonesa que cada año se presenta en Bilbao.

Y de terraza en terraza, desde la nuestra vemos una con buena pinta para cenar. La localizamos, es el Gopi Guest House, Otra cena relajadísima, y buena conversación, aunque esta vez se nos va poniendo serio el tema y acabamos hablando de política vasca. A mi, siempre me gusta mucho escuchar a los vascos, porque los demás no tenemos realmente mucha idea de lo que se va cociendo por allí.

Ya volvemos para el Shanti. Me despido de Belen y Mari Luz, aunque las reencontraré pasado mañana, ellas también van a la Fundación Vicente Ferrer. Con Ander y Javi quedo para el mediodía porque yo todavía tengo pendiente la visita estándar a Hampi que ellos ya hicieron.

Como el día anterior cuesta dormirse porque hay unas luchas de perros salvajes muy escandalosas. Debe acojonar mucho al que le pille por la calle.

lunes, 8 de agosto de 2011

Algunas fotos que he hecho hasta ahora :)

DÍA 7 : HAMPI

Viajar por la India, implica siempre éso precisamente: viajar. Las distancias son inmensas, y los transportes aunque no están mal, pues como que no son AVEs y como que no hay autopistas de 4 carriles. El reto de este día es llegar a Hampi, siendo capaz de enlazar dos trenes con solo media hora de diferencia programada.

Mientras espero en la estación de Badami, llega un tren que no es el mío, se sube todo el mundo y me quedo en el andén totalmente solo, rodeado de unos 20 monos, además del tipo que me da mal rollo. Y es que, en cuanto llega el tren bajan de los árboles al andén para gorrear comida a los pasajeros del tren estacionado. Me cago un poco bastante y salgo al exterior, me quedo un rato hablando con los de los rickshaws. Me explican un par de anécdotas de monos agresivos, lo que me faltaba...

El primer tren que tengo que coger llega con 50 minutos de retraso, con lo que veo imposible enganchar el que salía con media hora de intervalo, ya ni me estreso porque lo doy por perdido. Pero, se ve que remonta el retraso, y llega a Gadag a las 13:15, perfecto. Justo cambio de andén y aparece mi siguiente tren. Qué momentos de felicidad plena se viven con cosas tan triviales!

Llego a Hospet y de allí a Hampi que es el pueblo donde pienso pasar los próximos 3 días. Por fin hay turistas, no en masa, pero sí que se ven bastantes. Ya me apetecía, me lo he pasado bien en todo lo visitado hasta ahora, pero tengo ganas de estar en un sitio donde el turismo sea más normal, todo lo normal que puede ser en la India.

Al llegar, me encuentro medio pueblo derruido. Por lo visto, al Estado no le parece bien que haya florecido un bazar muy cerca del templo principal de Hampi y llevan tiempo intentando hacer entrar en razón a los vecinos para reubicarlos (hay diferentes versiones de todo esto). Total, que hace 6 días, el gobierno cortó por lo sano, les dio menos de 24 horas para que sacaran sus cosas, y han demolido toda la calle. Rollo "El pianista", el mismo panorama que nos encontramos María y yo el año pasado en el Main Bazar de Paharganj, en Delhi.

Afortunadamente el hotel al que voy, el New Shanti Guest House, se ha salvado de las excavadoras por 100 metros. Es barato y muy acogedor. Con un patio interior y una terraza muy agradables. La cama tiene mosquitera y todo.


En Hampi recomiendan a los turistas extranjeros ir a la comisaría de policía a registrarse. No creo que valga para mucho, pero voy a hacerlo, también por la curiosidad de ver una comisaría india por dentro. Nada especial, un libro de registro en el que yo mismo tengo que rellenar los datos (incluida la marca de mi cámara de fotos), y un par de policías viendo la tele.

Paseo por el pueblo, muy agradable. Un río muy bonito, un templo en el centro espectacular, con una torre de 50 metros, ... Tiendas, tenderetes, variedad de restaurantes, pero todo sin agobiar.


Voy a internet, oigo hablar castellano por primera vez en casi una semana. Son dos vascos que no ven cuanto cobran en el cyber en cuestión. Les ayudo porque tengo delante del mío la fotocopia con los precios y hablo un poco con ellos.

Voy a la habitación, descanso un poco, organizo cosas y salgo a comprarme una botella de agua. Me encuentro a los dos vascos que también están en el New Shanti. Les saludo y me preguntan si soy Jordi Rius, curiosa pregunta de repente a miles de kilómetros de casa. Resulta que no he cerrado el Facebook al conectarme y unas chicas que conocen, también españolas,. han cogido el ordenador justo después. Aparecen también las dos chicas, catalanas, que directamente me llaman Jordi Rius. Tienen un plan peculiar y ya hablando me proponen unirme.

Cogemos un rickshaw entre los 5: Ander, Javi, Belén, Mari Luz y Jordi Rius. El plan tiene dos partes, encontrar un cajero automático para que Ander saque dinero y beber cerveza. Para las dos cosas hay que salir de Hampi. Resulta que por motivo religioso está terminantemente prohibido consumir alcohol en el pueblo. Nos llevan al siguiente pueblo, pero el cajero previsto está cerrado (tampoco pasa nada, en realidad Ander se ha dado cuenta que no lo necesita).Ya enfocamos el segundo objetivo. Localizamos unas luces que tienen pinta de salir de algo parecido a un bar, nos acercamos, pero es un templo... Al final confesamos al del rickshaw y nos dice que vale, que él nos lleva a un sitio donde se puede beber alochol. Vamos por caminos solitarios, nos acaba dejando en un sitio un poco extraño, por un momento cunde un poco el pánico porque parece que nos haya llevado a la policia. Pero no, es un restaurante en el que estamos muy tranquilos compartiendo Kingfishers (la cerveza india) y un intento de tapas.

Comemos, bebemos, muchas risas y para el hotel. Quedamos para desayunar mañana. Creo que me he topado con gente que desprende un buen rollo extraordinario. Justo lo que necesitaba después de una semana solitaria.


jueves, 4 de agosto de 2011

DIA 6: PATTADAKAL Y AIHOLE

Como no soy de dormir mucho, a las 8:40 estoy en la estación de bus, para visitar dos pueblecicos que están a unos 20 kms de Badami. No tengo suerte y hasta las 10:00 no hay bus a Pattadakal. Cagada de la Lonely, son muy generosos con la frecuencia de buses locales, ya me ha pasado varias veces y el año pasado también. Me da la sensación que el viajero que hace la guía, ha conseguido alguna tabla de horarios y se la ha creído sin comprobar.

Pero en 1 hora y media pasa de todo: llega un autobús con unos 20 chavales en el techo; monos que bajan y roban la compra a una mujer; otro mono que se cuela en un autobús parado; indios adolescentes que intentan hablar conmigo, pero no saben ingles y no son capaces de pasar de preguntarme nombre y país...

Bus a Pattadakal, los italianos con los que hablé ayer aparecen en el último momento y desde el autobús les aviso para que suban rápido (churro que han tenido). En este trayecto tengo una conversación muy agradable con un indio mayor. Ingeniero, lo ha mandado el gobierno para hacer un proyecto para que las casas resistan mejor, porque hace 2 años hubo unas inundaciones dramáticas, me explicaba que cuesta mucho que los pobres colaboren, les da un poco igual, tienen asumidas las desgracias como parte de la vida. Me da su teléfono y me suplica que si paso por Bangalore me aloje con su familia (no está en mi ruta, pero llegado el caso, igual lo haría).

Antes de entrar a los templos de Pattadakal, hablo con los italianos mientras fuman. La chica hippy pero un poco agobiada por la India, el chico era un freaky de la fotografía, me enseña objetivos y algunas fotos que hizo ayer, impresionantes.

Los Templos de Pattadakal también están en la lista de la Unesco, que no es tan extensa, de todo India creo que sólo hay 6 o 7 cosas. Vistos, se entiende. En un mismo recinto hay decenas de templos, en los que se puede ir viendo como fue evolucionando la arquitectura hindú.


Luego voy a Aihole. Visito el templo de Durga, que es el único de los más de 100 que hay que pagar y no vale la pena porque se ve perfectamente desde fuera de la valla. También muy bonito todo, pero ya estoy empachado de templos por hoy.


Justo hay fiesta religiosa en el pueblo. Están todos por las calles. Hay una comitiva con música tradicional y un grupo de actores y demás que entre otras cosas hacen el número de atravesarse agujas por la cara. Pero hay tanta gente apelotonada que no consigo colocarme bien para verlo. Avanzo al grupo y es muy especial, porque voy cruzando las calles del pueblo en las que el espectáculo llegará en breve y están todas las familias esperando, niños ilusionados, como en la cabalgata de Reyes.


Subo a una colina para buscar vistas de la zona. Valen la pena y además hay un templo con ovejas por allí pastando. Muy relajante y bucólico una vez más.


Ya vuelvo para Badami, ni rastro de los fabulosos buses cada 30 minutos. Acabo subiéndome a una especie de minibús privado, al principio, me asusto porque lo conduce un niño de unos 13 años, pero sólo es para medio kilómetro hasta que recogen al auténtico conductor. Era un niño seguro porque no tenía bigote. Hoy me he estado fijando en concreto y es 100%. Todos los hombres llevan bigote. Tengo el reto personal de encontrar la excepción, un hindú sin bigote. Tengo que conseguir esa foto!

Me meto en habitación para organizar cosas y justo cae el monzón. Llueve con mucha fuerza. Estaba pensando, raro que no se vaya la luz y pum, se va. Me quedo leyendo con la linterna esperando que vuelva. más de una hora y nada. Intento salir a la calle. me vuelvo. Llueve mas flojo, pero todo sin luz y el mercado lo han recogido.

Cuando vuelve ya es oscuro. Internet, cena doble, me reencuentro con los italianos (Francesco y Francesca, curioso , pensaba que igual se estaban quedando conmigo, pero no creo), también van para Hampi pero en autobús.

Conclusión. Si hay que elegir en la ruta: Badami mejor que Bijapur


miércoles, 3 de agosto de 2011

DIA 5: BADAMI

Los próximos días voy a estar en la India rural, espero que se acabe la contaminación, que aquí en Bijapur seguía siendo fuerte. El plan es 2 días en Badami, 3 en Hampi y 4 en Anantapur, en la Fundación Vicente Ferrer.

El tren de Bijapur a Badami, como no es un trayecto muy largo lo reservo en Second Sitting. Totalmente recomendable para trayectos diurnos. Voy muy cómodo, además con poca gente en el vagón.


Al coger el rickshaw que me acerca de la estación de tren a Badami, ya veo que por fin he llegado a un sitio tranquilo, el ambiente es muy diferente a Aurangabad o a Bijapur, mucho más acogedor a priori. En ese trayecto veo muchas rocas grandes, me consta que es posible hacer escalada, aunque las vías no están graduadas ni nada por el estilo, mi hermano Lluís seguro que se buscaba algún indio para asegurarle y se pondría a trepar.

Otra vez resuelvo rápido el tema hoteles. En este al inscribirme, veo todos los huespedes de los últimos días. Ayer 1 francés, hace 2 días 2 japoneses y hace 4, 3 italianos. Más que temporada baja, es bajísima. No lo entiendo, y menos después cuando visito Badami. También yo hice el año pasado el típico viaje del Norte, pero es que todas estas zonas del sur, son por lo menos, igual de interesantes, y ahora en Agosto el clima no es tan asfixiante. Hace calor pero es mucho más asumible que en el Rajastan.

Por si alguien cae alguna vez por aquí, que sepa que Badami tiene truco. La calle principal, donde están los hoteles y comercios es desagradable: con caos de tráfico y gente. Pero, pasada la estación de autobuses, se gira a la izquierda, y es una maravilla. En el núcleo del pueblo no dejan pasar al tráfico y por fin, he podido pasear con tranquilidad., perderme por las callejuelas. Hay mercados callejeros, plazoletas, muchas casas de arcilla pintadas de colores, mucha vida, pero relajada. Super agradable. En la guía decía que hay "enjambres" de niños que agobian un poco, pero no me los he encontrado. Había niños por todas partes, casi todos te saludan y quieren que les digas algo, pero ya está, nada comparado con otros lugares de la India, estos eran más ingenuos.


En esos primeros momentos en Badami, vivo por primera vez este año, salvo en los monumentos que también me ha pasado, un momento de plenitud, de euforia interna, dan ganas de quedarse una buena temporada aquí. Y encima la parte monumental del pueblo, es brutal. Otras cuevas con templos excavados en la piedra, que dan a un lago artificial, rodeado por las cuevas, otros templos y un fuerte en ruinas. Muy fotogénico todo.


Visito las cuevas, que se han convertido en mi especialidad de esta parte del viaje. El de seguridad que me corta la entrada me insiste que vigile con los monos. De hecho en el complejo, hay 6 cuevas: 4 con templo que son las que se visitan, una cerrada y otra monopolizada por los monos. Los veo, pero en la distancia, parece que hoy como somos pocos no se acercan a los humanos.

Cruzo al otro lado del estanque, subo a las ruinas del fuerte. Las vistas son impresionantes. Estoy allí un buen rato, se me acerca un pastor con cabras para que las acaricie, muy bucólico todo. El hombre se está sentado a mi lado un buen rato, sonriéndome, sin decir nada. Es un hombre mayor, muy entrañable, le hace como ilusión que esté viendo su pueblo desde arriba. Lástima del idioma.


Bajo, oriento a unos franceses que buscan el sitio que yo acabo de ir, veo el templo de la orilla y me adentro por una montaña pelada tipo "Garraf". Camino un ratillo y al volver tengo el susto del viaje. Por el mismo camino que he venido, me aparece una serpiente de casi 2 metros de largo, no exagero, era como las que ves en el Zoo. Menos mal que me detecta antes, y se sale del camino rápidamente, que es cuando yo la veo, ya en movimiento, medio metro delante de mi. No creo que fuera una gran imprudencia por mi parte, era en un camino de piedras, a 50 metros de las primeras casas del pueblo, pero tendré que verlo muy claro para volver a adentrarme en parajes así.

Vuelvo al núcleo del pueblo, ahora me sumerjo en el mercado. Molt bé, confirmo que la clave de todo es impedir el tráfico. Todo el ambiente se relaja.


Localizo un cyber y vuelvo a conectarme para sacar billetes de tren para el siguiente paso, pasado mañana. Otra vez no engancho a la María, pero Díaz, un amigo de Madrid, la avisa al momento. Y con mucha eficiencia consigo mis billetes de tren para Hampi (será un viaje complicadillo, tengo que coger 2 trenes y un autobús). Muchas gracias!!!

Para ver el atardecer, vuelvo al lago, al otro lado, en el que de lejos había visto como unas esculturas extrañas. Me acerco, y son muñecos desperdigados entre la maleza, que representan la evolución del Hombre. Empiezan con Austrolophitecus y vas viendo detrás de rocas o de matorrales, como sobresalen hombres prehistóricos, luego de la época de Buda, guerreros medievales, ... Algunas figuras, han sido víctimas del vandalismo, les faltaban brazos o partes de la cara, o están tiradas por el suelo, era un poco siniestro, además no había nadie por los alrededores... Me hago unas cuantas fotos freakys. Me busco una piedra con vistas, y veo atardecer desde una colina.


Ceno en el Golden Caves Cuisine, hablo antes un rato con una pareja de italianos muy majos, Y para la habitación.

martes, 2 de agosto de 2011

DÍA 4: BIJAPUR

El año pasado María y yo cogimos un autocar nocturno de McLeod Gang a Delhi, fue una auténtica tortura y me juré nunca más coger un autobús de muchas horas en la India. A parte de que era un autocar cutre, también cometimos el error de ir en la parte de atrás, donde te comes los miles de baches. Esta vez, he mejorado los dos aspectos y el trayecto ha sido hasta agradable. Retiro el juramento.

Llego a Sholapur a las 6 a.m., tengo una hora para coger el tren. Me dicen que la estación está a 5 kilómetros (suelen exagerar para que cojas transporte). Camino un rato para estirar las patas y luego rickshaw.

Sigo siendo el único occidental. Me meto a esperar el tren en la sala de espera de primera y allí un indio, al que se ve que doy pena, me insiste que apure al máximo en la sala, que el andén es "dangerous". No es para tanto. El andén como siempre está reventadísimo de gente, muchos que duermen allí, pero en general los indios me ignoran. Va siendo la única diferencia importante Norte-Sur, pasan más de mi, cada vez pienso más que el año pasado era cosa del pelo de la María. Chicas que vengan a la India: pelo moreno y recogido!

Momentos de tensión para encontrar el tren y vagón reservado, pero al final me instalo bien en AC3, 3ª categoría, pero inalcanzable para la mayoría de indios. Viaje comodísimo con el portátil enchufado a la corriente.del tren.

Llego a Bijapur. De momento, ciudad feucha. Como llevo un día de adelanto (estoy siguiendo el plan B) tengo que cancelar un billete de tren para pasado mañana y sacarme otro para mañana. En la estación veo una taquilla sin cola de reservas y lo intento, pero desisto porque se me cuelan dos en los segundos que tardan en atenderme, además se me ha enganchado un niño mendigo de unos 5 años y no para de estirarme los pantalones para que le dé algo. Es duro, pero hay que pasar de ellos. Yo a algunos les doy galletas (de comer) que eso no se lo pueden quedar los mafiosos, ni prolongan la pesadilla de vida de esos niños, que es lo que hace el dinero que se les da.

Ruta de hoteles. Esta vez doy en el blanco al primer tiro: "Hotel Tourist", habitación individual por 180 rupias (3 euros), y hasta sale agua de la ducha! (fría, tampoco nos pasemos). Me instalo y me voy caminando hacia el Gol Gumbaz, una de las dos atracciones de esta ciudad. Queda lejos, pero voy paseando, fluyendo en el torrente de vida que como siempre hay por todos lados, localizando cosas que después visitaré y buscando un cyber para sacarme el billete. Ni rastro de turistas. Cruzo un estadio grande de cricket. Hay niños jugando, supongo que toleran que se cuelen, hace 80 años debía ser posible colarse y echar un partidillo en el camp de Les Corts. El otro deporte que veo que practican aquí los niños es el volley, unos me invitan a jugar., pero no acepto porque llevo a la espalda el portátil y bastante dinero, y no me atrevo a dejarlo aunque fuera en la red (desventajas de viajar solo).



Encuentro un cyber. En España son las 8:30 del Domingo. Necesito que la María se conecte para comprarme el billete, que me pase el archivo e imprimirlo por aquí. No está, pero afortunadamente, al poco, aparece mi tío Antonio que la llama y todo resuelto (sería muy imprudente meter los datos de mi targeta en un ordenador de éstos).

Y ya llego al Gol Gumbaz. Se trata de un mausoleo musulmán del siglo XVII que destaca por una cúpula inmensa. Según la guía, la segunda del mundo después de la del Vaticano. Todo muy bonito, armónico, con jardines, relajante. Hasta que entras dentro...


La cosa friky del Gol Gumbaz es que se puede subir a la cúpula, arriba del todo, por unas torres octogonales con escaleras diseñadas para jugadores de baloncesto. Y arriba se produce un efecto acústico que hace que si susurras en un lado, se oiga en el otro casi a 50 metros (recuerdo el mismo efecto en el telescopio de la asociación astronómica de Sabadell). Peeeero, los indios lo entienden al revés y se dedican a gritar, cantar a pleno pulmón, dar palmadas, sin parar. Hay que estar allí, es muy surrealista, absurdo, pero divertido. Yo me crezco y también grito unos: "Força Barça!".

Aquí me vuelven a pedir hacerse fotos conmigo continuamente. Hoy debo salir en los Facebooks de un par de docenas de indios.


Después, cruzo toda la ciudad en rickshaw para visitar el Ibrahim Bouza. Otro mausoleo también de fama mundial. Este destaca más por los detalles que por la grandiosidad. Es bonito, pero me empieza a pasar lo que Sergio decía en su blog, cuando viajas mucho, llega un momento que te habituas y cuando has visto 14 mausoleos musulmanes, el 15 ya te deja un poco indiferente.

Vuelvo hacia el centro y callejeo. En este rato, entre otras cosas veo una hoguera en medio de la calle, me acerco y resulta que están quemando un cerdo. Lo de los animales de la India a mi es de las cosas que cada día me fascina. Por lo que llevo visitado, no paro de ver en medio del caos de tráfico y personas: vacas, perros, gatos, gallinas, ovejas, cabras, búfalos, algunos monos... Por cierto, en Bijapur hay carros con caballos para llevar a la gente, me han ofrecido continuamente, y más barato que los rickshaws, pero no me ha parecido que los tengan mínimamente bien cuidados.


Busco restaurante de la guía, me doy un atracón de arroz y verduras por cuatro chavos, me quitan el postre, que acababa de empezar, de la mesa por irme 30 segundos al lavabo...

Y ya me voy pronto al hotel a descansar, que casi no he parado desde hace un par de días. Me lo paaso muy bien, disfruto pero en teoría estoy de vacaciones y a parte de los monumentos, todavía no he encontrado relax en las calles de la India. Voy bajando población de las ciudades que visito, mañana voy a una de 20 mil, eso aquí debe ser una aldea prácticamente, ja veurem...

lunes, 1 de agosto de 2011

DIA 3: AJANTA

Duermo más de 10 horas, quizá la última vez que lo hice también fue en la India.

Hoy me tocan las cuevas de Ajanta que se tarda bastante en llegar, sobretodo si vas por tu cuenta. Recojo rápido, check-out, rickshaw y me planto en la estación de buses de nuevo. Esta vez me orientan más rápido cual es el de Ajanta, está a punto de salir, subo ilusionado pero está lleno. Son 100 kms de baches, calculo que un poco más de 2 horas (en India hay que calcular, siendo generosos, una media de 40 km por hora, y no será porque no le pisen...). Intento averiguar si hay paradas pronto en las que se baje alguien, pero no hay manera. Esta vez no hay jóvenes que hablen inglés.

Me bajo frustrado, sabiendo que el siguiente tardará como una hora en salir, pero en 5 segundos, como siempre pasa en este país, ya tengo alternativa, un hombre me ofrece 4x4 compartido. Hoy es al revés que ayer en este caso soy el primer pasajero e iremos llenando el coche. Es curioso el tema éste, el tío lleva la ventanilla bajada y mientras conduce, va pegando gritos diciendo el lugar a donde va, como en India siempre hay multitudes por las calles, alguno de vez en cuando le dice que sí, dos gritos más para regatear el precio y para adentro. Y los que ya han subido, en este caso 2 de 4 también colaboraban con los gritos, sobretodo cuando veían alguno con pinta de querer ir a algún sitio. Hasta tal punto está llegando mi integración en la India que atravesando un pueblo el conductor pegaba gritos a la izquierda y yo he visto un hombre que miraba nuestro coche por la derecha al otro lado del caos de tráfico, he avisado al conductor y efectivamente, se ha convertido en el pasajero número 8, tendría que haber pedido mi comisión! Como no, yo era la atracción y los que subían que saben algo de inglés, me preguntaban de todo. No te aburres en estos viajes.

El paisaje mejora en seguida que sales de Aurangabad, hemos pasado un montón de plantaciones de caña de azúcar (según me han explicado), cada vez había más vegetación. Al llegar a Ajanta, el paisaje ya era tropical. Las cuevas encima están en una especie de garganta con dos cascadas. De película.

El coche me deja en tierra de nadie, pero al momento aparecen algunos que tienen tenderetes cerca de la taquilla de las cuevas. Uno va de simpático, me explica como llegar a un autobús lanzadera que hay que coger y se ofrece voluntario para guardarme la mochila, le insinuo que tal vez al volver le compre algo, con lo que sé que seguro que no me tocará nada. Obviamente saco todo el dinero, portátil y documentos me los llevo conmigo. Si me la quiere robar solo conseguirá ropa que le irá pequeña, unas zapatillas y un par de libros en castellano sobre cosas de la India (a los libros aun sería capaz de darles salida).

Ajanta otro acierto total , "maravilloso, espectacular, me he emocionado al verlo..." (http://www.youtube.com/watch?v=WZWtrcxqg0Q) Estas cuevas son todas budistas y más viejas que las de Ellora, hay polémica por lo visto pero se calcula que son del II a.C al VI d.C. Aparte de por ser monasterios y templos excavados en la roca, destaca por sus pinturas que aun se conservan. Había pocos turistas, extranjeros he contado 3 e indios algunos pero como son 30 cuevas muy distribuidos. Total , que entraba a muchas solo con mi linterna, cual Indiana Jones, iluminando paredes y descubriendo maravillas. Cuesta llegar, pero para mi, muy recomendable.








Acabo de las cuevas sobre las 15:00h, me compro galletas, patatas y agua, como comida, recupero mi mochila, el indio que me ha venido a buscar sonriendo, abrazándome, llamándome por mi nombre, en 2 miutos se pone un pelín agresivo porque sólo le compro un elefante pequeñito de piedra que me habían encargado, pero nada grave, ya sabía que iba a pasar. Me persigue un rato despotricando, sin más.

Para volver a Aurangabad tampoco hay parada como tal pero, en el lado que debe parar el autobús, cuento un grupo de 22 indios! Imposible pillar sitio cuando venga. Menos mal, que el autobús tarda más de media hora y en ese rato, paran a un camión y se suben todos al remolque. Las leyes españolas seguro que obligan a que el ganado al matadero vaya más ancho de lo que iban a ir esos indios, eso sí, felices de la vida, era un grupo con gente de todas las edades y no paraban de reír (debían ser de una misma casta baja, porque otros que había por allí, los miraban raros).

Llega el bus, solo me he quedado yo para subir y esta vez hay justo un sitio! Encima el primero, al lado de la puerta. Me siento, me dicen cosas en Maratí (el idioma del estado en el que estoy), pero yo feliz de la vida, hasta que a los 2 minutos aparece la revisora con cara de mala leche, diciendo que ese sitio está reservado para los "counters"... Ahora me cuadra todo... Pues nada, tengo por delante un montón de kilómetros en el pasillo de un autobús cutre, con mi mochila grande (aunque pequeña en realidad)... Menos mal que a los 10 minutos dos indios del fondo se apiadan de mi, me hacen gestos para que me acerque, se apretujan entre ellos, y me dejan un sitio entero para mi. Por estas cosas me encanta este país. El resto del viaje lo paso hablando con estos y luego con otros que se añaden, sobre economía de la India y Europa. Uno me dice que en Forbes se publicó que España es el país que más dinero tiene en bancos suizos. Con otro cogemos la calculadora del móvil y pasamos divisas. Cuando les digo que el sueldo aproximado de un profesor de primaria son 1500 euros, lo flipan.

(INCISO: ya me he cansado de hacer entender a los indios que quiere decir ser psicólogo, nadie tiene ni idea, me toman o por médico tipo neurólogo o se deben pensar que soy una especie de mago, no sé, total que ahora siempre digo que soy "primary teacher". Es lo mismo que con lo del estado civil, siempre me lo preguntan, y siempre digo que estoy casado, si digo qutengo parejad desde hace 8años, sin casarnos, la cascada de preguntas es incontenible, ahora estoy viendo una derivada que es la de cuánto hace que me casé y cómo es que no tengo hijos, creo que mañana me inventaré mi primer hijo. Esto de mentirles a los indios al principio me creaba cierta incomodidad, pero Alvaro Enterría, gran experto, escribiendo del tema, recomendaba explicitamente hacerlo así).

Vuelvo, por lo que me explican aquí un sueldo bueno es de 285 euros, la mayoría no llegan a 150. Cuando les explicó que en España hay una ley de salario mínimo, que dice que por el trabajo más simple hay que cobrar más de 600 y algo... ya no sabían que exclamar (en ese momento, siguiendo la conversación habría unos 8 indios y yo en el fondo del autobús, era gracioso porque inglés sabrían la mitad y todo el rato traducían, me sentía dando una rueda de prensa, también me pasaban traducciones de preguntas).

Llego a Aurangabad, me saco billete para ir a Solapur, me quedan 3 horas, tiempo suficiente para visitar el "Taj Mahal pobre" y cenar.

Pues eso, en 1679 el hijo de un rey se flipó tanto con el Taj que convenció al padre para copiarlo en Aurangabad, pero cuando el rey vio que las arcas del estado no daban, cambió el mármol por la cal. Es muy curioso de ver, sobretodo si has estado en el auténtico, de lejos da el pego y para mi vale la pena, impresiona también, aunque a años luz del Taj. Han copiado todo y la simetria en el estanque rectangular sale muy fotogénica. Pero a medida que te acercas, se va viendo la trampa y de cerca parece de parque temático, aunque es bastante grande también.


Allí me crucé con dos turistas con pinta de alemanes. 5 en total he visto desde que estoy en la India. Y dudo mucho que para donde voy los próximos 4 días haya más cantidad. Luego llegaré a Hampi que aunque pequeño es más popular.

Repito restaurante, para viajar por la India, lo de "más vale malo conocido...", debería ser el primer mandamiento. Voy a por el bus nocturno, me engañan con el punto de salida para estafarme unas rupias. Por primera vez este año, me enfado y cuando ya me voy les suelto insultos en català que relajan mucho. Al final llego al sitio correcto justísimo, pero subo al bus. Es categoría "semi-sleeper", me sorprende gratamente. Tiene la mitad de los asientos que en uno normal, y se puede uno tumbar mucho. Ato candados por todos lados y me dispongo a dormirme escuchando podcasts de "La Competència" por carreteras cutres del sur de la India...